
Tanzania, el mayor país de África oriental, es una tierra de llanuras, lagos y montañas con una estrecha franja de costa a nivel del mar. Su esencia se encuentra en las mesetas montañosas de las que parte son semidesierto y el resto, sabana y matorrales esparcidos. Las mayores elevaciones, el Meru (4.556 m) y el Kilimanjaro (la de mayor altitud del continente con 5.895m), se hallan en el Noreste, a lo largo de la frontera con Kenia.
Este país constituye el único enclave donde pueden observarse ñus, gacelas y antílopes en tan grandes cantidades; las llanuras características de Tanzania permiten divisarlos con más facilidad. Además de estar favorecido con una de las reservas más grandes del mundo, el país ofrece igualmente una de las mayores concentraciones de elefantes, búfalos, cocodrilos, perros salvajes africanos y chimpancés.
La amplia variedad topográfica de Tanzania responde a sus distintas condiciones climáticas. La altitud de las planicies montañosas reduce considerablemente la climatología tropical que le sería propia. En muchas zonas pueden descender las temperaturas considerablemente por la noche. La franja costera a lo largo del océano Índico así como las islas de Pemba, Zanzíbar y Mafia ofrecen un clima tropical, húmedo y cálido suavizado por brisas marinas. Únicamente en las laderas de las montañas del noreste del país se goza de un ambiente templado durante la mayor parte del año. Si hay un período que se debe evitar a la hora de viajar a Tanzania, éste se centra en la época pluvial de marzo a mayo, cuando llueve prácticamente a diario. También existe una temporada de lluvias menos intensa entre noviembre y enero.

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